La partida

Los muelles me suenan a puntos de partida, a inicios de aventura, a viajes sin fin.

Mi viejo a veces me contaba cómo de joven solía partir desde este muelle para cruzar el río a nado. Cuántas veces lo habrá hecho, una?, cinco, diez?, quien sabe. La cuestión es que desde aquí una mañana, encarnado en cenizas, lo ayudé a partir por última vez.

Me gusta pensar que así fue, que logró cruzar, o que se fundió con el río, o que viajó hasta el mar.
De algún modo todos somos sembradores de recuerdos regados con agua de evocación.

(Apostadero Muelle Nacional, Carmen de Patagones, pcia. de Buenos Aires)





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